Apizaco no solo es historia y ferrocarril: también es sabor y tradición. Su gastronomía mezcla recetas ancestrales tlaxcaltecas con influencias modernas, dando lugar a una cocina auténtica. En cada mercado, fonda y restaurante se encuentran platillos que conservan el alma de su pueblo: mole, mixiotes, tamales, atole y pan artesanal.