La historia de Apizaco, Tlaxcala, está profundamente ligada al ferrocarril mexicano. Su fundación en 1866 marcó el inicio de una era de transformación económica, social y cultural que convirtió a una modesta ranchería en el corazón industrial del estado. Hoy, Apizaco preserva su legado ferroviario mientras impulsa el desarrollo moderno de la región.